La Casa Mínima, ubicada en el Pasaje San Lorenzo, es uno de los lugares más recurridos del barrio de San Telmo. Y es un gran misterio, por su historia y el mito que se conoce de ella.
Hay un mito que dice que la Casa Mínima, en realidad correspondía a la ¨casa del esclavo liberto¨, y que allí se situaba el esclavo de Urquiza, el cual, luego de darse de alta la Ley correspondiente a la Libertad de vientres, en el año 1813, comenzó a ser liberto, en el transcurso de las sesiones de la Asamblea del año XIII. Se dice que el anterior amo del esclavo Urquiza, le habría dado un pequeño sitio donde alojarse, convirtiéndose éste en la Casa Mínima (de ahí su nombre).
Cierto o no, este mito nos acerca un poco más a la historia que tuvo la población negra en la ciudad de Buenos Aires.
De todas formas, no hay manera de corroborar este hecho… La realidad de la Casa Mínima es distinta… Es cierto que la Casa Mínima es del S. XIX, pero verdaderamente, es un lugar residual que corresponde a las edificaciones que pertenecen a la manzana que quedó después de las reiteradas reformas de éstas.

José María Peña, quien fuera el arquitecto Director del Museo de la Ciudad, realizó una investigación en el Catastro Beare, dueño del espacio en el que está la Casa Mínima actualmente, y observó que la Casa Mínima era de un familiar que llevaba su mismo nombre, doctor José María Peña, quien subdividió la Casa Mínima, a lo largo del S. XIX, obteniendo es predio residual, que fue tomando forma, con el paso de los años, a la actual Casa Mínima.
Durante los años 60, en el S. XX, un hombre llamado Silvio Bassi, adquirió la Casa Mínima, convirtiéndose en un anticuario y en el mayor propagador del mencionado mito que hace referencia a ¨la casa del esclavo liberto¨.
De esta manera, la Casa Mínima, en el Pasaje San Lorenzo, se transformó en uno de los lugares turísticos más visitados por aquellas personas que van a conocer el barrio de San Telmo.